Por Víctor M. Toriz
Santiago Tuxtla, Ver.-Un claro en la selva tuxtleca se abre entre los árboles centenarios dejando a penas ver el destello de luz que se refleja sobre el espejo de agua.
La ‘Poza de los Enanos’ es un reducto como muchos de los que se encuentran en la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas, en la porción sur del estado de Veracruz.
Pero en particular este cuerpo de agua es un pequeño paraíso, una microporción que es igual de imponente que las 155 mil hectáreas que integran la vasta región selvática.
Se localiza a unos cien metros antes de llegar a la Laguna de Sontecomapan, pueblo de campesinos y pescadores, en la parte alta del místico municipio de Catemaco.
Para llegar a este punto se toma una pequeña carretera de ida y vuelta que se ubica en la parte final del malecón de la Laguna de Catemaco, se conduce unos 15 kilómetros por un camino serpenteante rodeado de verde entre túneles formados por árboles que alzan sus copas varios metros.
Los ranchos ganaderos se integran al paisaje sin ninguna interrupción de la densa vegetación, que es interrumpida únicamente por las barrancas que se forman en las comisuras de los cerros.
Un parque con un kiosco al centro y una pequeña población advierten al automovilista que llegó a su destino, solo unas cuadras más y es visible el balneario formado por capricho natural.
Ingresar al sitio es también ver, oler y saborear la gastronomía de la región, mujeres y hombres ofrecen con entusiasmo los platanitos rellenos de queso recién cocinados, lo mismo que los ostiones crudos acabados de abrir.
‘Poza de los Enanos’ se alcanza a leer en un letrero que apenas es visible, su nombre es tomado del efecto visual que provoca cuando las personas entran al agua.
Con una profundidad que apenas cubre la cintura y la ausencia de tonalidad en las aguas cristalinas, hacer parecer que los bañistas tienen las piernas cortas y una estatura baja.
Se baja por una escalinata construida en mampostería de cemento y piedra, al tocar fondo se puede sentir entre los dedos las piedritas que hacen el lecho de la laguna.
La luz del sol entre solo en el centro de la laguna de manera imponente, en los alrededores los rayos forma una resolana que apenas se alcanzan a colar por las hojas.
En todo el borde, las raíces levantan a los troncos de los árboles justo sobre el manto de la laguna, como si estos flotaran en un vaivén que también es parte del efecto visual -otra vez- del agua cristalina.
Sobre las ramas algunas lianas son sujetadas de manera intencional para mecerse y soltarse de manera intempestiva sobre el agua que con su poca profundidad logra amortiguar cualquier caída.
Los ruidos de la naturaleza y la vida silvestre se perciben entre ratos de quietud, aunque las risas de los niños tirándose agua a la cara es más fuerte casi siempre.
La Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas se ubica en la llanura costera del sur del Golfo de México y abarca los municipios de Ángel R. Cabada, Catemaco, Mecayapan, Pajapan, San Andrés Tuxtla, Santiago Soteapan y Tatahuicapan de Juárez. Tiene 22 años de ser un área natural protegida por su diversidad en flora y fauna, una región que alberga una Estación de biología tropical de la UNAM.